|
Durante veinte años, hemos hecho este recorrido con las mismas esperanzas de paz y libertad. A lo largo de todo este tiempo y de todo este camino, hemos compartido juntos el dolor por las víctimas del terrorismo, sin más aditivo que la solidaridad humana y el sentido cívico de quien no está dispuesto a que le arrebaten la libertad mediante el asesinato de sus conciudadanos; hemos expresado juntos nuestro apoyo a las personas perseguidas, sin más interés que ofrecer amparo y cercanía a quienes sufren la amenaza dirigida a toda la sociedad; hemos anhelado juntos una convivencia pacífica, sin más pretensión que hacer posible la vida en común de todos sobre las bases de los derechos humanos, la democracia y la justicia; y hemos manifestado juntos nuestro firme rechazo a la violencia de ETA, sin más precio que conseguir su absoluta y definitiva desaparición.
Todo ello debería ser, ya, un bagaje antiguo y asumido desde el cual poder desarrollar nuestro derecho a la paz y a la libertad. Pero, desgraciadamente, después de veinte años, sigue resultando novedoso y necesario recordarlo en una sociedad asolada por la confusión y el desconcierto que le proyecta el ejercicio de la violencia. Por eso, tenemos que pedir a la sociedad en general y a nuestros representantes legítimos en particular que recuperen la unidad en la defensa de los derechos humanos y de la democracia. Adjetivarlos o apropiárselos para manifestar sus diferencias no hace más que restar valor a su verdadera propiedad como fundamentos de la convivencia humana.
Y esta unidad tiene que empezar por señalar a ETA y a quienes la apoyan como exclusivos responsables de su ejercicio violento. Porque sólo ellos pueden liberarse de esa visión del mundo en la que la pureza ideológica se demuestra mediante el sacrificio de vidas propias y ajenas. El asesinato de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio es el último de esos sacrificios, paradójicamente dos personas que representaban uno de los auténticos retos que tiene ante sí la humanidad. En memoria de estas víctimas y de cuantas les han precedido, exigimos a ETA que, de una vez por todas acepte la realidad plural de nuestra sociedad y alcance la madurez necesaria para asumir su desaparición definitiva.
Sólo entonces podremos abandonar este recorrido de compromiso que hemos hecho juntos durante veinte años para poder disfrutar de nuestro merecido derecho a convivir en paz y libertad.
Muchas gracias
|
Paz y libertad, es nuestro derecho. Parece algo tan obvio… y sin embargo, aquí estamos manifestándonos, exigiendo a ETA que no vuelva a poner la mano encima de nadie y menos todavía en nuestro nombre. No necesitamos ni queremos que ellos nos defiendan. Precisamente, hoy y ahora, defender esta tierra es dejarla en paz y el libertad. Esta tierra es nuestra y la defendemos con la palabra como medio, con la razón como argumento, con el voto como opción democrática.
Exigimos a ETA su inmediata desaparición, que renuncie definitivamente a tratar de imponernos su proyecto aplastando la voluntad mayoritaria de todo un pueblo. Apelamos también a todos aquellos que siguen justificando su existencia porque ellos tienen la inmensa responsabilidad de continuar siendo el soporte social del que se nutre el terror. En sus manos está.
Hoy todos, con siglas o sin siglas, debemos anteponer nuestras opciones particulares a la idea básica y fundamental: defender unidos el derecho a la vida y a la libertad; defender unidos la democracia. En esta situación de zozobra, en la que la imposición totalitaria se quiere hacer un sitio entre nosotros, es imprescindible fortalecernos en una defensa unitaria en favor de la paz, la libertad y la democracia.
Estamos al lado de quienes sienten inquietud o miedo ante la amenaza de ETA. Estamos con esta sociedad, que exige vivir en paz y libertad. Estamos con esta sociedad que se rebela ante la amenaza. Estamos con todas las víctimas, que, en definitiva, se llevaron la parte más trágica de un ataque dirigido contra todas y todos nosotros. Estamos con la palabra, con la democracia, con la dignidad, con la vida y con la libertad.
Es nuestro derecho. ETA ez.
Bilbao, 9 de junio de 2007 |